SANTO DOMINGO.- La lluvia, sinónimo de calidez y belleza, en la zona urbana de esta Capital,pero en lugares como La Barquita se transforma en una amenaza contra la vida y las propiedades.
Ayer, las breves lluvias de la tarde rompieron un lado de una cañada en la Calle Padre Alegría y desviaron el torrente de agua cloacal hacia varias casas ubicadas al borde del camino, cuya estructura de zinc no resitió el flujo cargado de desechos sólidos, como botellas de vidrio o plástico.
Más de dos familias fueron afectadas directamente.Varias casas resultaron impactadass. Los lugareños atribuyen el hecho a la falta de mantenimiento, agravado porque hace tres meses elAyuntamiento de Santo Domingo Este retiró una brigada de obreros dedicada al mantenimiento del conducto.
Se quejaron de la mala construcción. En el lado donde rompió carece de varillas para hacer más solida la estructura y resistir casos como el sucedido ayer.
La Barquita que ha sido la punta de lanza de los programas de ayuda social de la presente administración gubernamental pese a los esfuerzos de acercamiento, como quizás el resto de las zonas carenciadas del país, su cambio demanda constante inversión, esfuerzo y educación.
Mientras tanto, por una u otra causa la pobreza sigue multiplicandode en aquellos estratos menos favorecidos, desvirtuando y distorsionando elementos tan sencillos como por ejemplo la lluvia.






0 comentarios:
Publicar un comentario